Mymb/ septiembre 2, 2018/ dedicar un tiempo a sentirse, terapia analítica/ 0 comentarios

Un estado en las personas relativamente nuevo. ¿Es que antes no trabajábamos y teníamos vacaciones?

Vivimos, hemos creado una sociedad que corre y corre y nos hemos distanciado de estar en contacto con la naturaleza y su sabia forma de actuar. Sin embargo estamos inmersos en ella, dentro de ella, aunque nos parezca lo contrario.

Así como las cuatro estaciones del año, tienen un proceso y marcan un ritmo en la naturaleza. En nosotros son estados anímicos, que nos van ayudando a evolucionar en conciencia.

Así: La primavera, el verano, el otoño y el invierno, corresponde psicológica mente a 4 procesos diferentes.

En la naturaleza, empezando por la primavera, donde florecen las plantas, dando lo mejor de ellas y nacen los “bebes” de las diferencies especies de   animales. El verano, ya se recogen los frutos y los “bebes” animales ya empiezan a valerse por ellos mismos. El otoño, la naturaleza se retira a madurar, seguir creciendo, recoger energía para la siguiente etapa. El invierno, momento íntimo de retirada, descanso, recibir, el agua, la nieve, se recicla para volver a comenzar el ciclo, ya con mayor madurez .

En los seres humanos son ciclos psicológicos muy similares: La primavera, empezamos a salir más, reencuentros con los amigos, los vecinos, personas que hace días que no veíamos, en definitiva empezamos hacer vida social y compartir experiencias.  El sol gana fuerza y los días alargan.

En verano recibiendo el calor, el sol luciendo alumbrando, dando fuerza y celebramos fiestas en todos los pueblos, especialmente a Vírgenes, patronas, símbolo de un estado elevado del Alma, Espíritu. Compartimos, comidas, cenas, bailes……festejando la vida. Nos enriquecemos con la experiencia de descubrir a los demás.

Llega el otoño, el sol perdiendo su fuerza invitándonos a la introspección, los días acortan e inconscientemente nos disponemos a asimilar las experiencias adquiridas en el verano. Momento de ir organizando el hogar, para la nueva etapa que se acerca,…

Pasar el invierno, el sol llega a su punto más bajo.  Encontrarnos con nosotros mismos y nuestras familias, de sangre, laboral, de estudios, de grupos y peñas… tenemos varios tipos de “familia”. La especial relación de como trasmitimos la enseñanza de la vida, en especial a los hijos, que nos heredan. Recogimiento total de encuentro con lo más cercano, uno mismo y la familia que creamos.  Momentos de escucharnos, de encontrarnos, descubrir la inocencia que nos habita.

Nadie podemos cambiar este ciclo, es así.

Disfrutar del reencuentro con las diferentes familias, ver y aceptar como es cada uno, descubrir ideas que puedo incorporar. La aceptación de estos ciclos de la vida, sin prisas; mañana no llega más rápido porque corra, si habré dejado de disfrutar el regalo de cómo preparar lo… escuchar como el hijo quiere preparar su mochila, que actividades extra escolares le gustan, los cambios laborales, las ideas que surgen para plasmar en los diferentes ámbitos… etc.

Habrás oído decir que puedes crear tu vida…pues es verdad. Los pensamientos sobre una experiencia, dan como resultado un estado de ánimo…

Vivir cada momento cómo único.Vivir la experiencia que corresponde es la clave, la actitud, el sentido que le damos, marca la diferencia.

¿Qué actitud adoptas?

¿Vas a aceptar e ir descubriendo los diferentes ciclos que trae la vida y disfrutar de ellos o simplemente vas a ir contra corriente?

Eres libre de elegir, como vas a vivir este momento de reinicio, nadie te juzgará. Si cada elección tiene un resultado diferente, como nos demuestra la física cuántica. A un presente “X” le sigue su correspondiente futuro.

En la actitud que me posicione, así será el futuro que viva, o dicho de otra forma así como reciba la nueva etapa viviré el síndrome postvacacional o no.

Acompañándoos en la experiencia, gracias por vuestra atención.

Mª. Yolanda Muñoz de Bustillo

Psicoterapueta analítico

Compartir esta entrada

Dejar un Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.